El auge de la posticería en la actualidad es evidente y fascinante. Esta profesión, que data de miles de años atrás y tiene sus raíces en el antiguo Egipto, ha evolucionado significativamente a lo largo de los siglos. La posticería, considerada una rama esencial de la peluquería, se enfoca en la creación artesanal de pelucas, bigotes, barbas y patillas, y juega un papel muy importante en el mundo audiovisual y en la atención a pacientes oncológicos. Aprender a fabricar y reparar estos elementos postizos no solo es una habilidad valiosa, sino también una forma de transformar identidades y aportar a diferentes producciones artísticas.
En la era actual, series de época como «Downton Abbey», «The Crown» y «Bridgerton» han contribuido al resurgimiento de esta tradición, mostrando al mundo el meticuloso trabajo que hay detrás de cada personaje. La atención al detalle en la creación de pelucas y otros accesorios es fundamental para mantener la autenticidad y el realismo en producciones que requieren una recreación fiel de épocas pasadas. Sin embargo, a pesar del creciente interés, la formación como posticero sigue siendo escasa en muchas regiones. En Madrid, un lugar destacado para quienes deseen adentrarse en este arte es la Escuela Harpo, este centro no solo forma en maquillaje y caracterización, se especializa en la enseñanza de la posticería, contando con un equipo de profesionales altamente cualificados. Entre ellos se encuentran María Jesús, una experta con muchos años de experiencia, que ha colaborado con importantes teatros como El Teatro Real, e Irene del Castillo, quien trae su experiencia de la Accademia Teatro alla Scala de Milán y ha trabajado en prestigiosos escenarios como la Arena de Verona.
¿Dónde te puedes formar como posticero?
En la Escuela Harpo, los estudiantes tienen la oportunidad de aprender no solo las técnicas básicas de la posticería, sino también los secretos de la industria, desde la selección de materiales hasta la adaptación de los postizos a las necesidades específicas de cada producción. Esta formación no solo proporciona habilidades prácticas, sino que también ofrece una perspectiva sobre la historia y la importancia cultural de la posticería en el mundo de las artes escénicas y más allá. Así, el futuro de esta profesión parece prometedor, con una combinación de tradición e innovación que continúa fascinando a profesionales y a audiencias por igual.



